Vivencias de un Anciano Pastor

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Los que esperan en la Fila

Estando  en la fila de la caja de un cierto negocio, delante de mi había una abuelita con su nieta, la niña me quedó mirando un momento y dice:

“¿Abuelita quien es ese que esta a nuestro lado?”, antes de que la anciana contestará, le miré con una sonrisa y  le dije: “Soy un viejito que espera su turno para ser atendido”,  la  abuelita interrumpe diciendo: “el es un caballero que está esperando igual que nosotras para ser atendido”.  Sus palabras me hicieron pensar en la necesidad que cada uno de nosotros tiene de ser tomado en cuenta así seamos niños, jóvenes, ancianos, en el propósito que  el Padre tiene para cada una de sus criaturas y en todos aquellos que aún esperan en la fila para ser atendidos. Esto se refleja  plenamente en mi vida.

Nací en  una familia cristiana, mis padres entregaron su vida a Cristo en el año 1934, soy el quinto de siete hermanos,  dos de nosotros recibimos un llamado especial de Dios para servir en el ministerio pastoral. Mis abuelos paternos junto a otros hermanos de la zona en la sexta faja, sector El Aromo  comuna de Gorbea, fundaron la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera de ese lugar.

El  5 de septiembre de 1963, entregué mi vida a Cristo en la 1ra. Iglesia de Concepción, ese mismo  año el 31 de Diciembre  fui bautizado por el Pr. Fernando Ibáñez,  comencé a trabajar  con juveniles, predicando al aire libre los días domingo en las poblaciones conflictivas y vulnerables socialmente, el terreno era muy difícil. En una ocasión estábamos  predicando y fuimos acosados por un hombre alto y fornido,  que nos lanzaba insultos de alto calibre y que estaba dispuesto a  hacernos daño, le dije al hermano que tenía el  megáfono en su mano que continuará predicando y lo dirigiera  directo a esa persona, al instante se detuvo y volvió corriendo a su casa, cerró las ventanas y  puertas,  gritando como un verdadero endemoniado, fue un momento muy difícil pero la gloria es para Dios que nos  dio la victoria.

En el año 1967, Dios me llamo para que le sirva solo a El, yo creía que  el pastorado era para los que no tenían trabajo y estaban desocupados, fui indiferente e insensible a su voz. Ese mismo año en el mes de Octubre, tuve que ser intervenido de urgencia de una Peritonitis, mi  estado se agravó, estuve hospitalizado un mes completo, salí de ese lugar pesando solo 28 kilos, tuve que aprender a caminar otra vez, con la fiebre que tuve quede ciego como tres días, fue en ese momento y en esa condición que me reconcilié con mi Dios, Él colocó su mano sanadora, recuperé la vista y fui sano al instante. Desde ese momento y hasta hoy El ha sido mi Salvador, mi ayudador y mi fortaleza, ¡Aleluya, Gloria a Dios!.

En Marzo de 1969, renuncié a mi trabajo para  obedecer al llamado de Dios, ingrese al Instituto Bíblico en Temuco para prepararme en el ministerio, fueron cuatro años de nuevas experiencias en mi vida espiritual. El año 1972 terminé mis estudios  teológicos, iniciando el  pastorado en la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera en Pucón, aunque fue solo un año,  maduré rápidamente en el ministerio, esto me sirvió para saber tomar decisiones y enfrentar  problemas futuros.

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En  el mes de Julio 1973, contraje matrimonio con mi amada Inés, juntos nos trasladamos a la iglesia  de Castro, donde realizamos un ministerio casi por diez años con mucho sacrificio, los lugares eran muy aislados y casi inaccesibles: Queilen, Agua Fresca, Huildad, Coinco, kilometro 14 etc. estuve a cargo de toda la isla por falta de pastores, gracias a Dios de a poco la ayuda comenzó a llegar, también estaba a cargo de la obra en Alto Palena, cerca de la frontera con Argentina. Dios me dio la oportunidad de abrir obra en Trevelín cerca de  Esquel  Argentina, quedando una congregación de más de cuarenta miembros activos. En una oportunidad tuve que atravesar de la aduana chilena a la  aduana Argentina por un río que les dividía, no había puente, tuve que desprenderme de mi ropa, cruzar el río, volver a vestirme y seguir el camino a pie con la esperanza que un vehículo me llevara hasta Trevelín.  Dios siempre tiene algo preparado para nosotros siempre que estemos dispuestos a caminar en fe y confiados en que El es el  que va siempre delante de nosotros cuan Poderoso gigante.

Fueron tantas vivencias  y anécdotas durante ese tiempo de ministerio en la Isla de  Chiloé, (nuestra querida isla), grandes mojadas, la ropa se secaba en el cuerpo, se pasaba hambre por no contar con dinero para comer donde nos deteníamos, cuando viajábamos movilizados el frío era  terrible ya que  el bus no contaba con calefacción, ni menos vidrios, la mayoría estaban quebrados, la lluvia o la nieve se colaban por las ventanas, era un recorrido de cuatro a cinco horas de Quellón a Castro, los  caminos eran muy  malos.

Cada vez que enfrentaba momentos difíciles recordaba que mucho más sufrieron los pioneros, pastores y misioneros que abrieron  la brecha  del evangelio en la isla, que estuvieron ante de nosotros, sufriendo insultos y ofensas de la gente nativa, ellos soportaron con gallardía y coraje, porque no estaban trabajando para ellos mismos, sino cumpliendo y obedeciendo fielmente el llamado de Dios, de ir y predicad el  evangelio de nuestro Señor Jesucristo, atendiendo a todos aquellos que esperaban en la fila.

Después de tantas experiencias en ese lugar, queda una mezcla de satisfacción bendición, sufrimiento e incomprensión, gozo como cuando las almas eran salvadas, bautizadas y la obra del Señor crecía (tuve el privilegio de bautizar en esa zona cerca de mil  personas  incluyendo Alto Palena y Argentina” la Gloria es para Dios”).

Entonces me pregunto: ¿Qué  está pasando en este tiempo?  ¿Existe el mismo anhelo por llevar el mensaje a pesar de todo a las almas perdidas?  ¿Estamos dispuestos a dejar nuestras comodidades, placeres, y deseos para atender y ayudar a aquellos que esperan en la fila?

Cada uno de nosotros tiene su propio argumento, que los tiempos han cambiado, que la tecnología ha aumentado, que la gente no es la misma, que las personas están mejor preparadas y no escuchan. Estoy de  acuerdo, pero ¿Dios ha cambiado, Jesús ha cambiado, el Espíritu Santo ha cambiado? De ninguna manera. Dios es el mismo, Jesús es el mismo y el Espíritu Santo es el mismo, la Palabra de Dios es la misma. Dios es Eterno, Jesús es Eterno, el Espíritu Santo es Eterno y las personas necesitan de El.

Hago un llamado macedónico y misionero a todos los pastores y líderes,  jóvenes y adultos de nuestra amada Corporación Alianza Cristiana y Misionera, dejen las comodidades, miremos los campos que están listos para la siega, allí hay personas que no tienen a Cristo, hay sufrimientos, angustias, matrimonios  destruidos, hijos rebeldes, alcoholismo, drogas, etc. ¿Qué estamos haciendo nosotros por ellos?, es nuestra responsabilidad, esas almas hoy se pierden. Sabemos,  que no vinimos al mundo por una casualidad, sino que, sea cual haya sido nuestro origen, estamos para cumplir el Plan de Dios. “Cuando escuches Su Voz, no cierres los oídos”. Cristo iba por todas partes anunciando “El reino de los cielos”. Él nos mandó a nosotros a  ir y predicad el evangelio a toda criatura, porque hay muchos  que anhelan ser escuchados,  atendidos y esperan en la fila.