Testimonio: Guiando vidas para la gloria de Dios

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“…Y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.”

Mi nombre es Marcia Paillaleo, estoy casada con Pablo Farías y tenemos un hermoso hijo de 5 años llamado David. Es nuestro único hijo, y al parecer el Señor sólo nos dará uno.

Nos invitaron a escribir sobre la niñez, en como guiar y acompañar a nuestros hijos espiritualmente, y la verdad es que no sabemos muy bien cómo se hace, sólo sabemos que debemos guiar a David en los caminos del Señor, mostrarle cómo es este andar tomados de Su mano.

Desde siempre hemos tenido la conciencia que David podía escucharnos desde cuando estaba en mi vientre, así que le hablábamos y colocábamos música, aunque ese periodo duró menos de lo esperado ya que David nació antes de tiempo.

Cuando nació, escuchábamos harta música, pasábamos harto tiempo en casa sin poder salir, ya que David estuvo diez meses conectado a oxígeno. Nos congregábamos a través del internet, teníamos en casa tiempos de oración y cantábamos; era nuestra forma de encaminarlo o mostrarle que no estamos solos, sino que hay alguien que está sobre nosotros y con nosotros.

Hoy, a sus 5 años hemos podido ver que Dios le ha regalado un talento especial por la música. Desde muy pequeño hacía ritmos con sus manitos, cuando ni siquiera podía hablar bien, y pensábamos que se le pasaría con el tiempo, pues a la mayoría de los niños les gusta la batería por el ruido. Sin embargo, ya llevamos años y hemos visto que esta pasión no se le pasó, al contrario. Ha sabido potenciarse, lo digo porque cada vez nos sorprende cuando toca una canción nueva, cuando llega cantando una canción que se tocó en la iglesia, cuando se sabe el tono original y decimos “esto es un regalo de Dios”, no tenemos otra explicación Es algo más fuerte que los legos, que la televisión, que los autos, que cualquier juguete. Es algo dado por Dios y que debemos atesorar y potenciar. No obstante, eso no es lo más importante en su crecimiento, su relación y conocimiento de Dios es lo esencial, lo demás es añadidura.

Desde pequeño le hemos enseñado versículos, aún antes de que hablara, sabíamos que en algún momento los podría verbalizar, y es así que su primer versículo memorizado fue “Con amor eterno te he amado, por lo tanto, te prolongué mi misericordia” Jeremías 31.3. Hoy se sabe aproximadamente 18 versículos y a medida que los aprende, vamos pegando en su pieza versículos nuevos, así los leemos cada vez que podemos y esperamos que todo ese conocimiento se pueda hacer vida en su vida en algún momento. Como padres también sabemos que la salvación no se hereda, que David nació pecador y oramos para que Dios salga a su encuentro pronto, nuestro hijo ora y está muy consiente que su talento es un regalo de Dios, también sabe que Dios no le deja solo nunca, Él es más fiel que nosotros, sus padres. Hoy trabajamos con él la humildad. ¿Me creerán que a sus 5 años ya le gustan los aplausos? Y sí, hay algo que David debe aprender, y es que los aplausos son para Jesús, así que aprendió que cada vez que toca una canción, debe decir “un aplauso para Jesús” y nuestros amigos también nos ayudan en educarlo en esto.

En 2da Timoteo 3: 15, Pablo exhorta a Timoteo: “…y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.”

Romanos 11.36 dice: “Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.

Queremos que David encuentre la salvación por medio de Jesús y que su vida sea usada para la gloria de Dios. Él lo creó con propósitos eternos y pedimos sabiduría del cielo para ser un puente hacia lo que Dios ha trazado para la vida de nuestro hijo.

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