Ministerio y discapacidad: experiencia y desafío para la iglesia

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Los ministerios cristianos que sirven en el mundo de la discapacidad no tienen como propósito el diagnóstico clínico de la discapacidad, aunque se ayude en ello, sino que tienen como propósito servir a las personas discapacitadas y a sus familias, ayudándoles a encontrar  su lugar  en la iglesia local, presentándoles la verdad del amor de Dios, la cual, sobre todo, incluye la salvación en Jesucristo, y el seguimiento en discipulado de Jesús como Señor de sus vidas.

Los discapacitados(as) tienen la necesidad, como todo ser humano, de responder a la invitación de la salvación y de participar en la vida completa y segura en el Señor. Así también, siendo hijos(as) de Dios, merecen la oportunidad  y la libertad de ser mayordomos de sus vidas y dones ante Dios.

Ministerio y discapacidad experiencia y desafio 4En Chile, 1 de cada 8 personas, es decir, más de 2 millones de personas, no puede oír, ver, caminar o entender con facilidad. Lo alarmante no es la gran cantidad de personas que presentan esta condición. Lo alarmante es que tristemente, la mayoría no conoce a Cristo como su Señor.

La Biblia nos dice, en Mateo 9:34 que “…la mies es mucha, más los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies”.  Sin duda, la misión de Dios es muy amplia y en ella cada uno participa con los dones que Dios nos ha dado de manera particular. La realidad es que no siempre una iglesia local puede estar presente en todas las facetas de la misión, pero sí puede tener una perspectiva correcta de la misión.

Ante lo anterior, surgen instancias ministeriales, bajo la modalidad de instituciones paraelesiásticas, ONG, fundaciones o corporaciones, que se dedican a servir en el mundo de la discapacidad. Algunos ejemplos son Refugio Vida Nueva en la IX región y en otros lugares del país, y Refugio Esperanza en Santiago. También algunas iglesias han trabajando en responder algún área de la discapacidad en específico.

El ministerio Refugio Vida Nueva es un espacio ministerial para encausar los dones y llamados para la misión en el mundo de la discapacidad, que finalmente deben terminar siendo parte de y edificando a la iglesia. Su metodología básica de trabajo consiste en desarrollar campamentos de verano con la ayuda de voluntarios que provienen de diversas iglesias evangélicas, ya sea por invitación o postulación, quienes dispuestos, asumen los roles de servicio que el campamento disponga para ellos. Estos van desde el servicio de aseo hasta el tener un sobrino(a) discapacitado(a)  a su cuidado  y atención durante toda la semana de duración del campamento. Estos campamentos pueden tener un énfasis evangelístico o de crecimiento cristiano, dependiendo del propósito del campamento, el cual también incluirá una diversidad de actividades (cristianas, deportivas, sociales, recreativas, etc.). Además Refugio Vida Nueva intenta encausar a los sobrinos(as) a congregarse en iglesias locales, y en la medida de lo posible, los voluntarios (tíos y tías) acompañan en este proceso, como también apoyan en el desarrollo de actividades de visitación y reuniones ocasionales para continuar con el proceso formativo iniciado en el  campamento.

También, Refugio Vida Nueva, al compartir su trabajo, desafía a sus voluntarios a abrir los espacios necesarios para servir e incorporar a la vida de la iglesia a los discapacitados(as) dado que es la iglesia quién finalmente tiene la responsabilidad de reconocer y responder a las necesidades especiales y específicas de las personas con discapacidad o capacidades diferentes y a sus familias. Hay que reconocer que cada uno es creado por Dios y que ante todo es una persona única y valiosa, independiente de sus necesidades o capacidades especiales.

Ministerio y discapacidad experiencia y desafio 1En la vida cotidiana de una persona discapacitada, la comunicación, la movilidad, la accesibilidad a un edificio, y muchas necesidades más, que para la mayoría no significan gran cosa, pueden llegar  a ser una situación de crisis. En esto, la iglesia local puede ayudar mucho disponiendo a su gente e infraestructura, en aquellas acciones necesarias, para dar los espacios que posibilitan la convivencia “natural” con las personas  discapacitadas.

A modo de conclusión, quisiera recordar una parte de 2 Samuel 9: 1-13 que habla sobre Mefi-Boset, uno de esa mayoría silenciosa y olvidada.

“El rey preguntó: “¿Queda algún descendiente de Saúl, a quien yo pueda darle muestras de bondad en nombre del Señor?” Sibá le respondió que aún quedaba un hijo de Jonatán, pero que estaba lisiado de ambos pies… Por su parte, el rey David reiteró que Mefiboset comería con él, como si fuera uno de sus hijos.  Mefiboset tenía un hijo pequeño que se llamaba Micaía, y toda la familia de Sibá estaba al servicio de Mefiboset.  Y como Mefiboset estaba lisiado de ambos pies, vivía en Jerusalén y siempre comía a la mesa del rey.” 

 La obra redentora de Cristo nos lleva a compartir también dignidad y respeto al ser humano, independiente de quienes sean estos, siguiendo el modelo de servicio de Jesús. Por lo mismo, la Iglesia debe responder a este reto, pero no puede llevar a cabo un ministerio a la discapacidad como un departamento de la Iglesia, sólo por cuestión “humanitaria”. La Iglesia debe actuar como David, sentando a muchos Mefi-Boset a su propia mesa y siguiendo el ejemplo de Jesús quién “…tuvo compasión de ellos, porque parecían ovejas sin pastor, y comenzó entonces a enseñarles muchas cosas” Marcos 6:34.

Autor: Santiago Garro
Decano Seminario Teológico Temuco
Participante Activo “Refugio Vida Nueva”