Los Chilennials y la Convivencia

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Una generación desconfiada, inestable y afanada conducirá las naciones

Por consiguiente, ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios ha unido, ningún hombre lo separe.”  (LBLA Mateo 19:6)

La generación que nos ocupa hoy, tiene más información que ninguna otra en la historia, pero no sabe qué hacer con ella para encontrarse consigo misma ni con su creador. Vive un frenesí que deja poco o nada de espacio para lo espiritual, eso le pasa factura al momento de formar hogares que estiman al matrimonio con un mero trámite, dentro de un mundo que cree comprender mejor que los otros.

Autor: Miguel Linares. Nacido en Lima, Perú. Vive en Puerto Montt desde el 2014. Casado con Claudia y padre Amanda. Formación Administración, Ciencia Política, Coaching y actualmente cursando el MBA. Miembro de la Primera ACYM en Puerto Montt, con el deseo ferviente de siempre servir con mí casa al Señor.

Nacidos entre el año 19801 y el 2000,  los Millennials según “datos del Censo 2017, la también llamada generación “Y” alcanza a 5 millones 300 mil personas, lo que está provocando profundas transformaciones sociales, culturales, laborales y educacionales en el país.” 2. En el 2020, serán el 50 % de la fuerza la laboral a nivel mundial según Laborum 3, y asimismo el 75% de los profesionales activos. 

El rechazo al matrimonio y la vida en convivencia de esta generación es uno de sus sellos distintivos. Los Millennials, también llamados Chilennials, se caracterizan por la práctica de actividad física periódicamente; apertura a las minorías sexuales; tolerancia a nuevos cultos y creencias; cuidado del entorno4. También una fuerte tendencia a no desear hacer carrera para toda la vida en una empresa, deseo de permanecer pocos años en distintas organizaciones, esto enlazado a la vocación de  querer vivir y/o trabajar fuera del país.

Son la generación que nació y creció durante el desarrollo impetuoso de la electrónica y la tecnología digital, por tanto es natural para ellos el uso intensivo de las redes sociales y por tanto la internet como fuente de información, diversión, opinión y discusión; en otras palabras, una generación multiplataforma en lo tecnológico.

Según una encuesta de Adimark, sobre los Chilennials, un 23% aún vive con sus padres, a pesar de tener más de 25 años, el 62% lo hace con su pareja e hijos. El 77% tiene acceso a internet sobre lo cual el 79% de ellos confiesa que eso los esclaviza. Un 24% dice tener la vida que siempre quiso tener, frente al 32% de las otras generaciones.5 

Entrando a nuestro tema de la convivencia dentro de esta generación, es importante señalar que solamente el 4,9% de los jóvenes menores de 30 años en Chile, están casados, con una caída de 22,5 puntos en 25 años.6 Citaré al académico Álvaro Espejo quien dice: “están mejor preparados, saben más, tienen acceso a buena información y saben buscarla muy bien, pero también tienen grandes dificultades. ¿Cuál es el gran problema? Que creen que todo es instantáneo, y si no es instantáneo no existe, o no se valora. Tampoco saben establecer relaciones, porque sus relaciones las establecen a través de WhatsApp”. 

Una generación que tiene dificultades de interrelacionarse y con mayor razón de establecer vínculos estables de pareja a largo plazo, es la que tendrá en unos pocos años las riendas políticas y económicas de las naciones y ya tienen una influencia determinante dentro de la fuerza laboral.

Establecer relaciones profundas toma tiempo y requiere estar emocional y físicamente en contacto con quien habrá de ser nuestro soporte por el resto de la vida. Aun cuando los medios electrónicos, las plataformas digitales hayan permitido conocer a la otra persona, no cultivar una profunda relación con la dedicación que ello implica, indica una ausencia de sensatez.  Se toma muy a la ligera el hecho de irse a vivir con alguien, porque con esa misma rapidez uno puede abandonar la relación y pone al descubierto una ausencia de relación con Dios, quien dice en 1 Co. 13:8 “ El amor durará para siempre.” 

La inmediatez con la que se busca una relación exitosa, deja de lado el compromiso de seguir puliendo dentro del hogar aquellas cosas que se requieren para mejorar la relación, se deja de lado 1 Corintios 13:4–7 que diceEl amor es paciente y bondadoso…” 

La generación que nos ocupa hoy, tiene más información que ninguna otra en la historia, pero no sabe qué hacer con ella para encontrarse consigo misma ni con su Creador. Vive un frenesí que deja poco o nada de espacio para lo espiritual, eso le pasa factura al momento de formar hogares que estiman al matrimonio con un mero trámite, dentro de un mundo que cree comprender mejor que los otros. No se da cuenta, que cada generación siempre ha pensado ilusamente, que comprende la vida y realidad mejor que sus antecesoras, rechaza fundamentos tan importantes como la relación matrimonial que es la base de toda sociedad estable y con futuro. Generación que no repara en que hay algo mucho más importante que todas aquellas por las cuales está dando su vida, tan obsesionada con el tiempo y los resultados y no toma en cuenta que “Si el Señor no construye la casa, el trabajo de los constructores es una pérdida de tiempo.” Salmo 127:1.

El tiempo es vida y no se está valorando ni el propio ni el ajeno con relaciones fundamentadas sobre la arena de lo circunstancial y no en la roca que es Dios.

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[1] Algunos autores consideran el inicio en 1979, 1981 o 1982.

2 Fuente: MONTES, Carlos. Diario La Tercera, “En Chile hay más de 5 millones de millennials, la generación más  numerosa del país”. 05/02/2018

3 Fuente: ¿Cómo captar los mejores talentos entre millennials?. Website Laborum.cl 14/06/2016

4  Fuente: SEPÚLVEDA ACEVEDO, Carolina. “Perfil de la Generación Y Chilena”. Facultad de Ciencias  Económicas y Administrativas. Universidad de Chile. Santiago  2013.

5 Fuente: ADN Radio, “Radiografía a los “Chilennials”: así son los jóvenes del país” 12/12/2016

6 Fuente: SEPULVEDA G., Paulina. Diario La Tercera. 22/10/2017

7 Fuente: Redacción: RIQUELME D., Juan El Mercurio de Valparaiso. 29/08/2017