Hijos: una bendición y una responsabilidad

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Los padres son los únicos responsables de la crianza de los hijos.

Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas” Deuteronomio 6:6-9

Futuros y actuales padres: el colegio, la universidad y aún la escuela dominical, no debe ser el primer objetivo en la vida de sus hijos, sino el que vivan cada día conforme a la voluntad de Dios.

Autor: Francisco Retamal Oettinger

Desde Génesis a Apocalipsis se nos enseña que los padres son los únicos responsables de la crianza de los hijos. No existe padre o madre que no desee lo mejor para sus hijos, lo curioso es que aún los padres cristianos, buscan el bien de sus hijos sin tomar en consideración el plan que Dios estableció para ello.

Cuando Dios instala a su pueblo en la tierra prometida, les da las indicaciones exactas de lo que debían hacer en cada área de la vida, con el fin de ayudarles a ser un pueblo próspero. Para ello, Dios reúne a los padres de familia y líderes de las diferentes tribus y les resume las leyes, decretos y estatutos que Él establece, luego les señala con detalles específicos como lograr la aplicación de aquellas leyes. (Deuteronomio 6)

Les señala que la relación que cada líder de hogar debe tener con Él, debe ser la de vivir íntegramente todo lo que les manda (Cap.6 1-4), luego les indica que la clave para vivir una vida de práctica comprometida está en un amor comprometido (vv. 5,6). En otras palabras, la demostración de amor a Dios está en incorporar a sus vidas de manera diaria los principios establecidos por Él. Luego Dios les muestra el paso siguiente, esto tiene que ver con la responsabilidad de traspasar a sus hijos sus mandamientos. Dios destaca con detalles precisos cómo los padres deben enseñar de manera constante: en la mañana, en la noche, estando en casa y cuando vayan por el camino. En otras palabras, los padres debían programar sus vidas de modo que puedan utilizar cada oportunidad para recordar la voluntad de Dios a sus hijos y explicarles cómo vivir conforme a ella. Luego, les manda a decorar sus casas con sus mandamientos, creando un ambiente que hable de Él.

En resumen, Dios establece tres métodos claves de enseñanza, todos desarrollados en el aula más importante, esto es, en casa:

1. Con el ejemplo de vida de los padres.

2. Con enseñanza verbal por parte de los padres.

3. Con enseñanza de darle a la Palabra un lugar preponderante.

En el verso 8 Dios les indica que no deben olvidar esta tarea, es tan importante, que para ello les sugiere amarrar una señal en su mano o en su frente, lo que indicaba la fuerza de este mandato.

La estrategia educativa de Dios para con su pueblo Israel, es un principio activo que atraviesa toda la Biblia con mandatos tales como el que aparece en Proverbios 22:6 “Instruye al niño en su caminar y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”. El clímax que nos brinda Dios y que nos muestra que este es un principio también para nosotros, se encuentra en Efesios 6.4 cuando Dios manda a los padres:

No provocar a ira a los hijos. No siendo injustos, un mal ejemplo, o una piedra de tropiezo; por el contrario, deben criarles en la disciplina del Señor. Cuando Dios habla de “disciplina” se está refiriendo a un “estilo de vida”, cosa que podemos entender cuando hablamos de disciplina deportiva o disciplina militar. Un deportista de alto rendimiento debe estar sujeto a la disciplina que su deporte le demanda, esto hace que toda su vida se vea afectada: comida, descanso, horarios, ejercicios, etc. Enseñar a nuestros hijos en la disciplina cristiana, tiene que ver con ello, lo mismo que se indica en Deuteronomio 6: 1-9, afecta toda la vida, llevándonos a vivir bajo las normas que Cristo establece en la Biblia día a día.

Futuros y actuales padres: el colegio, la universidad y aún la escuela dominical, no debe ser el primer objetivo en la vida de sus hijos, sino el que vivan cada día conforme a la voluntad de Dios. Ustedes y yo somos responsables ante Dios por la vida de nuestros hijos. Los hijos son una bendición de Dios, pero también una responsabilidad nuestra. “El hogar sigue siendo la más grande universidad y los maestros siguen siendo los más grandes maestros”.