Hablemos claro: ¿Qué le digo a mi hijo sobre la sexualidad?

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He aquí, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones.

Eclesiastés 7:29

Si Dios, creó como algo bueno la unión entre un hombre y una mujer, para estar juntos y hacer una familia, tener hijos, ¿cómo les hablaremos a ellos de su salvación, santificación con su creador y dejaremos que parte de lo creado (su cuerpo) otros les orienten y enseñen?

 

AUTOR: Ilse Moreira Enfermera,
Miembro 2da Iglesia Dinamarca Temuco

Definamos sexualidad según la Organización mundial de la Salud: “Un aspecto central del ser humano, a lo largo de su vida. Abarca el sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual”.

La sexualidad se vive y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, papeles y relaciones interpersonales, puede incluir todas estas dimensiones, no obstante, no todas ellas se viven o se expresan siempre. La sexualidad está influida por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales.

Generalmente, cuando se habla de sexualidad, pensamos básicamente en el aspecto biológico, y por esto muchas veces nos complicamos y dejamos que nuestros hijos sean “enseñados en el colegio”, pero la verdad es que el primer lugar de aprendizaje debe ser el hogar, ahí nuestros hijos observan cómo conviven un hombre y una mujer, cómo expresamos nuestra sexualidad, en actitudes, valores y conocimiento. Los actos dicen más que las palabras.

En edades pequeñas, como pre-escolares de 2-5 años debemos utilizar lenguaje claro y sencillo, nombrar las partes del cuerpo en forma correcta y sobre todo, en cuanto a los genitales masculinos y femeninos de ninguna manera utilizar apodos o nombres de objetos en diminutivo. Muchas veces en la consulta de control de niño sano las mamás y los mismos niños me corregían con los apodos, los niños son muy literales a esta edad, recuerden la confianza que los hijos deben tener con sus padres y aquí empieza el primer cuestionamiento.

Debemos dar el espacio a preguntas de sexualidad y contestar en forma clara y sencilla, de acuerdo a lo que quieren saber y su necesidad del momento, a veces es necesario contra preguntar, porque lo que desean saber dista mucho de lo que tratamos de explicar.

Cuando se acercan a los 7 años ya identifican la permanencia de su sexo, los roles femeninos y masculinos que la sociedad acepta, importantes para su propia identificación, se sugiere trabajar en grupo y mediante juegos que fortalecerán su confianza y la forma de expresar sus sentimientos, en este período es importante tener procesos que ayuden a su conocimiento y aclaración de mitos, prejuicios y tabúes, de esta manera nunca verán el proceso de la sexualidad como algo oscuro, vergonzoso y /o malo.

En la adolescencia, quizá como padres, consideramos el periodo más difícil, pero recuerden, todo se construye desde la infancia y no en un instante, ellos van cambiando rápidamente y son muy influenciados por el medio. Es importante generar espacios de ambiente democrático, donde con toda libertad expresen sus puntos de vista, sus dudas y comentarios en torno a la expresión de la sexualidad. Si preguntan algo y ustedes aclaran sus dudas, esto facilitará que ellos tengan una postura clara al momento de enfrentarse a diversas situaciones.

“Esta educación así entendida, humaniza y permite durante toda la vida un florecimiento de la persona, de su conocimiento, de sus actitudes, de su facultad de juicio y acción para responder de manera flexible y diversa a los retos de mundo en el tiempo y en el espacio. La educación encierra un tesoro y sus alcances llevan a aprender a vivir juntos, a aprender a conocer, a aprender a hacer y a aprender a ser.”
(Delors 1996)

Si el Dios creador, consideró como bueno en gran manera la unión entre un hombre y una mujer, para estar juntos y formar una familia ¿Cómo les hablaremos a ellos de su salvación, santificación y dejaremos que otros los orienten y enseñen sobre el tema de la sexualidad, que es parte importante de sus vidas?.

“Una orientación espiritual sana contribuye a mejorar la vida del ser humano y fomenta el crecimiento de su capacidad de amar y de desarrollarse.”
(Ginott, 1972)”