El Evangelio de todos y para todos

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Un camino de servicio a los desechados y despreciados

“Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.” Mateo 28:19

Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Mateo 28:19

Autor: Equipo de prensa Semejantes

Siempre escuchamos el mismo reclamo: Los hijos de Dios debemos salir de las cuatro paredes; Debemos dejar nuestra comodidad y llevar el evangelio a aquellas personas que lo necesitan. Ir y predicar el evangelio a todas las naciones y además a hacer discípulos, como su Palabra nos ordena en Mateo 28:19.

Si bien esto era fundamental para aquellos hermanos que vivieron en tiempos antiguos donde la palabra de Dios se predicaba en plazas y otros lugares públicos, para las nuevas generaciones se ha convertido en un tremendo desafío, más aún cuando los tiempos son cada vez más difíciles y a diario vemos que nuestra sociedad necesita urgentemente conocer el amor de Dios. Más aún, hombres y mujeres que muchas veces son invisibles para la iglesia.

Así lo entendió el fundador de la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera, Alberto Benjamín Simpson, quien, estando a cargo de la iglesia Presbiteriana, una de las denominaciones más importantes de Estados Unidos, a finales del siglo XIX comenzó su obra evangelista trabajando con personas migrantes de New York.

¡Oh Dios, úsame para la salvación de los hombres y mujeres del mundo entero, que mueren en las tinieblas espirituales sin ningún rayo de luz”, clamó al Señor para conocer la dirección de su ministerio!

Como vemos, aun teniendo todas las comodidades en su congregación, el ministerio de Simpson comenzó en la calle, donde el mensaje iba dirigido a aquellos que muchas veces fueron olvidados por su misma iglesia.

La Alianza aprende y avanza 

A nivel nacional, son varias las iglesias que de a poco están poniendo en práctica esta visión de servicio, haciendo vivo el concepto de inclusión a través de diferentes ministerios. Uno de ellos es Semejantes, el cual tiene la compleja  tarea de educar y entregar herramientas a las iglesias en el trabajo con personas con discapacidad.

Y para argumentar lo de “misión compleja”, solo basta contestar las siguientes preguntas:

¿Su iglesia contempla una rampla de entrada al templo para silla de ruedas?

¿el baño de su congregación está equipado para recibir a hermanos en esta situación?

Y si nos vamos a la práctica, ¿qué haría usted si el Señor pone en su corazón consolar a una personas en tal condición?

“Las personas que participan en el ministerio, con frecuencia agradecen porque se abrieron sus ojos a una realidad y gran necesidad de las personas en situación de discapacidad (PcD) y sus familias, de ser amados, respetados y acogidos. Por muchos años las PcD han sido ignoradas, enfrentando escasas oportunidades de estudiar, trabajar, hacer deportes  incluso formar familias. Queremos que esta realidad sea cambiada y que todos puedan escuchar las Buenas Nuevas del amor de Jesús”, señaló la hermana Elisa Labbé, coordinadora de Semejantes Chile.

El Ministerio Semejantes nace el año 2014 en la Conferencia Latinoamericana en Quito, Ecuador,  con la firma de un convenio entre la organización Joni&Friends y la ACyM Chile representada por su actual presidente pastor Felipe Fierro. De ahí en más comenzó a sumar hermanos, profesionales y voluntarios dispuestos a trabajar en beneficio de  la participación de todos los hermanos en situación de discapacidad. Así también han recorrido diferentes iglesias a lo largo del país para inculcar este trabajo, el cual sin embargo, no ha estado exento de barreras.

“Hay un problema de actitud de cada persona y el hermano hacia el prójimo con o sin discapacidad. Para vencer esta resistencia debemos estudiar la Biblia a la luz de lo que Dios nos muestra, ver nuestra propia condición, visitar a las familias, conocer sus historias. Se tiene temor al sufrimiento, pero es importante tener presente que hoy o mañana se puede vivir una situación de discapacidad, en ese momento es cuando se necesita más el amor y la contención de la comunidad llamada iglesia”, dijo.

“Jesús durante su ministerio terrenal siempre estuvo yendo de un lugar a otro,  rodeado de personas que eran rechazadas por la sociedad. Personas enfermas, mujeres, niños, publicanos y pecadores. No solo les hablaba de un Reino celestial sino que daba respuesta a la necesidad de cada uno, escuchando, sanando y dando dignidad”, agregó la hermana Elisa. 

Invisibles para la sociedad, pero no para Dios 

En el año 2014, la inquietud por ir a aquellos lugares donde la necesidad es inmensa, llevó a un grupo de hermanos de la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera de Pudahuel a comenzar un trabajo evangelístico con personas en situación de calle. Así nace Misiones en Acción, ministerios que hasta el día de hoy funciona sin pausa.

“El Señor puso ese sentir en varios hermanos. Sin pensarlo mucho hablamos con nuestro pastor, Manuel Belmar, y comenzamos este trabajo visitando hospitales y lugares donde sabíamos que encontraríamos muchas personas en situación de calle, llevando té, café, pan y palabra de Dios. Varios de ellos ya son nuestros amigos, y de vez en cuando nos visitan a la iglesia”, comentó el hermano Marcelo Jara, diácono de misiones.

La decisión de los hermanos de trabajar en la calle, coincide con la visión social que comenzaba a tener la congregación de Pudahuel en aquellos años, donde ya funcionaba una escuela de fútbol con niños y jóvenes con vulnerabilidad social. Acción que sin duda comenzó a contagiar a más hermanos, quienes de a poco empezaron  involucrarse en estos y otros proyectos que tenían como objetivo trabajar en lugares que muchas veces son olvidados por la iglesia.

En la actualidad, la Alianza de Pudahuel también visita a niños y niñas de hogar de menores del SENAME, también realiza una vez al mes, un culto de adoración en dos módulos de la cárcel, ex penitenciaría de Santiago. Eso sí, Marcelo asegura que nada de esto tiene mucho sentido si el Señor no es el que lidera en cada uno de estos proyectos.

“Desde el primer momento pedimos dirección al Señor para que sea Él quien guie todo lo que hacemos, y hemos visto frutos. Nuestro pastor Manuel también siempre nos inculca lo mismo, que primeramente debemos nosotros amar a Dios para poder entregar su amor a personas necesitadas. También así  estar preparados, porque en esos lugares hay mucha luchas espirituales”, comentó.

Es importante dar este primer paso.  Este es un tema que debe dejar de ser tabú en las iglesias, pues para Cristo no lo fue, aun siendo Dios y teniendo todo poder y potestad sobre la humanidad. Pero de la misma forma, para amar al hermano o al alma perdida, debemos primeramente buscar el Reino de Dios y su justicia. Así la sabiduría, la comprensión, y por sobre todo el amor, serán añadidos a través de su Santo Espíritu.