Editorial: Migrantes en el corazón de Dios

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Italianos, alemanes, sirios, colombianos, haitianos; atraídos por la estabilidad económica y política de nuestro país y abrumados por las crisis que viven  en sus países, decidieron dejar sus tierras para buscar una mejor vida para sus familias.

Desde 1800 Chile ha extendido sus brazos para recibir a extranjeros que por diversos motivos han cruzado sus fronteras, hoy  somos el país de Sudamérica donde más ha crecido el flujo migratorio. La vida de un migrante no es fácil. Sin duda en la búsqueda de oportunidades, irremediablemente tendrán que asumir una serie de retos para adaptarse a su nuevo entorno.

Cuando la Palabra de Dios habla de migración lo hace desde el punto de vista del eterno amor de Dios por el débil y el necesitado. En los libros de Levítico y Deuteronomio Dios manda a amar al extranjero, acogerlo y ayudarlo; en ambos se repite el mandato de amar al prójimo, se les recuerda a los israelitas que se pueden identificar con ellos y con su situación desventajosa “porque extranjeros fuisteis en la tie­rra de Egipto”. El Padre deja de manifiesto que Él está especialmente preocupado por las personas vulnerables que vienen desde otros países.

Es comprensible que muchas personas sientan incomodidad y temor frente a culturas desconocidas y de costumbres diferentes que irrumpen en nuestra sociedad con fuerza, pero asumirlo es esencial para que como cristianos podamos verlo como una oportunidad de demostrar el amor, que Dios ha derramado en nuestros corazones, a los extranjeros.

Esta edición es una invitación a conocer más sobre ellos, las maneras en cómo podemos demostrar el amor del Padre y acogerlos en nuestras iglesias, ya que los migrantes están en el corazón de Dios.

 

Andrea Maldonado
Directora S&V