Dios es el centro de la crianza y enseñanza

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Lo Eterno Comienza en Casa

No les ocultaremos estas verdades a nuestros hijos; a la próxima generación le contaremos de las gloriosas obras del Señor, de su poder y de sus imponentes maravillas.” (Salmos 78:4 [NTV])

Dios nos llama a enseñarle de Él a nuestros hijos primero en nuestro hogar.

Autor: Jaime Peña, Doctor en Ciencias de la Ingeniería Química y Biotecnología y hermano de la Octava Alianza Cristiana y Misionera de Temuco.

La Escuela Dominical tuvo su origen el año 1780 en Inglaterra, cuando Robert Raikes, periodista cristiano, comenzó a brindar educación a los niños pobres de la ciudad durante los domingos, ya que tenían extenuantes jornadas laborales en la semana. Enseñaba a leer con la Biblia y sus enseñanzas, con lo que, luego de 7 años, ya contaba con 20.000 estudiantes. Luego de la constitución de más escuelas generales, ya no se enseñaba a leer sino que sólo se dedicó a la enseñanza de la Biblia. Este modelo pasó a Estados Unidos, y posteriormente llegó a nosotros, constituyendo una de las partes más importantes y de las tradiciones más hermosas de las actividades de cada domingo1.

La gran mayoría de nosotros como padres cristianos, hemos confiado la instrucción bíblica de nuestros hijos a las Escuelas Dominicales de cada una de nuestras congregaciones. Sin embargo, actualmente más que confiarles este rol, se lo hemos delegado sin participar activamente en ella, por falta de tiempo, de costumbre o de capacitación en metodologías para realizarla nosotros en casa. Esto ha tenido como consecuencia que sólo aprenden de Biblia en el corto tiempo dispuesto en la iglesia, con lo que muchos de ellos, posteriormente, han decidido vivir su vida aparte de Él o no tienen los conocimientos suficientes para vivir su vida como cristianos.

¿Qué se podría hacer para revertir esta situación? Las Sagradas Escrituras nos dan una guía clara al respecto en el Salmo 77. Este salmo es un masquil: fue elaborado con una didáctica especial para enseñar una lección importante mediante versos en paralelo, tal como el libro de Proverbios2. Fue redactado probablemente en el tiempo de la monarquía dividida, en el tiempo del profeta Oseas, ya que muestra al reino de Israel como rebelde y al de Judá como el elegido por Dios, lo cual es característico de estos escritos3. Los vv. 1-8 nos cuentan el motivo de este canto: recordar el amor de Dios a lo largo de la historia de Israel a las futuras generaciones para no volverse rebeldes contra él. Insta primero a escuchar las enseñanzas del pasado, transmitidas por los antepasados, para luego comunicarlas a sus hijos y así ellos también puedan conocerlo, poner su esperanza en Él y obedecerlo, y no ser como otros antepasados que fueron obstinados, rebeldes e infieles, negando su vida a Él, lo cual se describe en los versículos siguientes, en ciclos de rebeldía y liberación por parte de Dios.

Este salmo puede, asimismo, aplicarse a nuestras vidas: nosotros también tenemos el llamado de transmitir a nuestros hijos las historias de Dios que nos enseñan de su amor, compasión, paciencia, poder, liberación y salvación. Así ellos podrán a futuro contar con los elementos para decidir entregar su vida a Él y perseverar a lo largo de ella. Por ello, al no involucrarnos activamente en su instrucción bíblica (o más grave que eso – pasar muy poco tiempo con ellos en general) y dejar toda la labor a los maestros de Escuela Dominical, desobedecemos este llamado.

Con tantos elementos en el día de hoy que ocupan nuestro tiempo y nos distraen de buscar al Señor en la lectura de su Palabra, va a ser una tarea particularmente difícil. Pero si pedimos, arrepentidos, perdón al Señor por nuestro descuido, y le pedimos que nos brinde herramientas para enseñar Biblia a nuestros hijos, hemos dado el primer paso. La primera solución es, de hecho, pasar más tiempo con ellos y aprovechar parte de esos momentos para contarles nosotros mismos (habiendo primeramente tenido nuestros tiempos de estudio bíblico personal diario) aunque sea por 5 minutos (porque atención en algo que no sea una pantalla tienen muy poca) alguna historia de la Biblia con lenguaje comprensivo para ellos. Hay libros de historietas bíblicas en librerías cristianas útiles para complementar la lectura directa de la Palabra. También existen aplicaciones de celular como “La Biblia para Niños” que ofrecen entornos muy entretenidos para que los niños se familiaricen con los personajes de la Biblia. Y junto con todo ello, ser intencionales y disciplinados para tener un impacto real en la vida de nuestros hijos, darles más elementos para decidir hacia su salvación eterna y que luego puedan comunicar a sus cercanos las Buenas Nuevas de Salvación que nos ofrece nuestro Señor Jesucristo, en su entorno o fuera de él, donde Dios le lleve.

Es muy difícil. A mí me cuesta mucho por todas las actividades de cada día. Pero les insto a orar conmigo y pedir ayuda a nuestro Señor. Así podremos obedecer a este llamado que nos hace Dios, y transmitir su amor a la nueva generación.