Aprendiendo de Dios y su relación con las personas con discapacidad

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Apoyo y contención en la intervención temprana para niños en situación de discapacidad.

“Porque no hay acepción de personas para con Dios” Romanos 2:11

La intervención temprana para un niño en situación de discapacidad y la posibilidad de incorporarse una comunidad cristiana que estimule su desarrollo, apoye a la familia y entregue contención ante los desafíos implican una discapacidad, representa un camino para que la iglesia sea un aporte y use sus talentos para cobijar aquellas necesidades”

Autor: Angela Teuber, Profesora de Educación Diferencial 1era ACyM Concepción. Y Elisa Labbé, Terapeuta ocupacional, Coordinadora Semejantes.

La biblia confronta nuestra forma de relacionarnos con el prójimo, es por excelencia el manual que guía nuestro actuar y nos invita a través del ejemplo de nuestro maestro Jesucristo a ser cada día mejores. En la palabra de Dios contemplamos la manera particular con que Jesús interactuaba aquí en la tierra con las personas, abriéndoles el camino a una vida nueva independiente de su condición física, estado de salud, nivel sociocultural, etc. Leemos que Jesús se movía entre las personas de manera personalizada, dedicaba tiempo, se identificaba con las personas, se acercaba, les enseñaba Su Palabra, los dignificaba a través del perdón de sus pecados y el mensaje de esperanza que no discriminaba. Su actuar sin duda contrasta con el contexto de ese entonces, contexto en el cual Él mismo experimentó la traición, debilidad, soledad, injusticia y dolor.

El apóstol Pablo escribió “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse…” (Filipenses 2:5-8). Jesús vivió en carne propia el dolor y abre sus brazos comprensivos a todo aquel que vive la adversidad hoy, aquel que acaba de ser diagnosticado con una terrible enfermedad o que se entera que su hijo al nacer enfrentará barreras que provocarán una discapacidad en él. Él es nuestro amigo fiel, quien nos acoge en medio del sufrimiento, pero también nos da una gran lección de cómo nosotros como cristianos debemos socializar con las personas que viven aflicción.

Dentro de las enseñanzas de la Biblia, existe información relevante sobre la relación de Dios con el hombre, inclusive los que viven una discapacidad (Salmos 139). Por ejemplo, se relata de Moisés, quien tenía dificultad para hablar, Mefiboset que presentaba una discapacidad física adquirida, Elías que muestra signos de una enfermedad bipolar, etc. A pesar de que el ser humano evita revelar sus debilidades, la Biblia con naturalidad nos entrega estas enseñanzas a partir de personas imperfectas, demostrando que Dios no hace acepción de personas, pero espera que cada uno de nosotros reconozcamos nuestra debilidad y en ellas manifestarse de manera especial (2 Corintios 12:9).

Meditando en esto, surge la pregunta ¿Es necesario enseñar de la Biblia, a los niños y adultos que presentan alguna discapacidad?

Repasemos los siguientes datos. En Chile, el segundo Estudio Nacional de la discapacidad (ENDISC 2015) entregó cifras actualizadas sobre la discapacidad, llegando el porcentaje de un 16,7% es decir, 2.836.818 personas que viven con una situación de discapacidad, dato similar al resto del mundo. También destaca el hecho que 96% de los niños entre 4 y 17 años asiste a alguna escuela lo cual permite que la mayoría logre aprendizajes para lograr una mayor participación en la sociedad. Sin embargo, existen más niños con discapacidad en el primer quintil 7,5% versus 4,5% en el último quintil lo que implica mayor desventaja en el acceso a los servicios.

Debido a esta situación de desventaja, la intervención temprana para un niño en situación de discapacidad y la posibilidad de incorporarse a una comunidad cristiana que estimule su desarrollo, apoye a la familia y entregue contención ante los desafíos implican una discapacidad, representa un camino para que la iglesia sea un aporte y use sus talentos para cobijar aquellas necesidades.

Muchas familias no tienen recursos para llevar a sus hijos a los servicios de rehabilitación, aun menos artísticos, o deportivos, tendiendo a estar aislados de la sociedad. La iglesia como comunidad cumple su propósito al facilitar que todos podamos participar sin menospreciar a aquellos miembros que son más débiles, al contrario, a ellos se debe el mayor cuidado y apoyo. (1 Corintios 12:12-28)

Puntos importantes para considerar en el trabajo personas en situación de discapacidad

  • Si siente temor de enseñar o simplemente compartir con personas en situación de discapacidad lo primero que debe hacer es ponerlo en oración. Ante esto necesita por sobre todas las cosas amor y tranquilidad, sabiendo que al igual que todos nosotros, son personas creadas a la imagen y semejanza de Dios. Ninguna diferencia física o intelectual puede borrar esa verdad.

  • Si tiene la hermosa misión de enseñar a niños con discapacidad, revisar en la Biblia como Jesús se relacionaba con los niños, los tomaba en brazos, los escuchaba y oraba por ellos.

  • Por ningún motivo se debe asumir el nivel de las capacidades intelectuales de la persona con discapacidad, es necesario conocerlo cercanamente y en el caso de los niños también hablar con los padres para saber más sobre ellos, acerca de los hábitos y gustos.

  • Si la persona cuenta con alguna manera de comunicación (sea verbal, a través de gestos, señas o pictogramas, entre otros), no decida por él sin preguntarle sus preferencias al igual que a los otros niños.

  • Proporcione información de forma breve y con lenguaje concreto. Si es necesario, entregue ejemplos prácticos y contextualizados. El apoyo visual es de gran ayuda.

  • Si una persona presenta discapacidad intelectual es importante promover la participación en grupos acorde a su edad, independiente de su nivel intelectual. No se debe excluir a la persona de actividades donde le corresponda participar, aunque considere que dicha actividad sea muy elevada para él. La decisión de participar será de él y de sus padres, no de los maestros por sí solos.

  • Brinde un trato acorde a su edad y no infantilice el lenguaje ni la manera de actuar.

  • Asigne responsabilidades pequeñas que puedan ir en aumento progresivo a lo largo del tiempo. Esto permitirá una mayor participación en las clases de EEDD y en la vida de iglesia en general.

  • Si la clase está preparando una presentación para navidad, el día de la madre u otro, coordinar con la familia el rol que cumplirá el niño en la presentación para que puedan ensayar en casa. Es importante que los niños no sean excluidos de estas actividades, independiente de su condición.

  • En el caso que sea posible, anticipar a los niños de la clase la llegada de un nuevo niño que tiene discapacidad. Explicarles con palabras simples aquellas conductas que puedan parecer extrañas, escuchar sus inquietudes y dar respuestas generales, orar juntos por esta posibilidad. Enfatizar más en las similitudes que en las diferencias.

  • En situación ideal, cada niño que presenta un diagnóstico de discapacidad requiere un asistente personal para que atienda sus necesidades, esta persona al principio puede ser la madre, padre, o voluntario capacitado para alternarse en su cuidado.

  • No ser impaciente, dar tiempo necesario para que comprenda o ejecute alguna actividad.

  • A la hora de explicarles una tarea, será mejor dividirla en pasos sencillos que puedan realizar poco a poco. Esto facilitará su comprensión y cumplimiento de objetivos de forma progresiva, además estará ayudando a que se involucren más y más a la vida de iglesia.

  • La incorporación de un niño a la clase de escuela dominical puede ser gradual si presenta dificultades de adaptación, por ejemplo, permitir estar en la sala 10 minutos la primera vez e ir aumentando este tiempo paulatinamente

  • No se asuste si grita, si desea salir es preferible darle el espacio y decirle que puede volver cuando lo desee. Al conocerlo por un tiempo ya podrá anticipar aquellas cosas que le provocan ansiedad o agotamiento excesivo y podrá ser precavido dándole tiempos de descanso o evitando estímulos desagradables para él.

  • Idealmente las clases deben tener actividades alternadas entre la lección, alabanzas, juegos, etcétera. Esto favorece a todos los niños ya que los periodos de concentración son breves y requieren moverse.
Bibliografía
Santa Biblia
Eareckson Tada Joni, Bundy Steve, Guía de Estudio “Mas allá del sufrimiento”, lección 11, 2012 www.joniandfriends.org
https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0716864015001017
https://www.hssanesteban.cl/fotos/files/PREGUNTAS%20FRECUENTES%20DUA.pdf
Material preparado por Angela Teuber, profesora de educación diferencial 1era ACyM Concepción, Elisa Labbé, Terapeuta ocupacional, coordinadora Semejantes
Consultas: semejantes@acym.cl